Otra vez la vida me sorprende con sus latigazos, es que nunca se va a acabar?
La misma figurita repetida que me persigue hasta el hartazgo y no me deja ser feliz.
Cuando había encontrado la estabilidad y la alegría volvía a ser una constante, densos nubarrones se ciernen sobre mi corazón.
Y es otra vez la misma rutina, las mismas lágrimas renovadas, y es también encontrarme sola nuevamente, otra vez la vida me demostró que sólo cuento conmigo misma, y los demás son solo un accesorio.
Pero mi alma está curtida. El miedo ya no me espanta… crecí. Ya no soy esa infantil criatura que creía en cuentos de hadas. Perdí la inocencia, ahora siento, mi alma se estremece y llora de emoción. Soy más fuerte de lo que muchos pensaban.
Hablo conmigo misma y descubro mi entereza y me sorprendo. Nunca creí que la vida podía cambiar tanto en tan pocos meses.
A pesar de lo vivido soy feliz, y no temo gritarlo a los cuatro vientos. Tengo todo lo que quiero y me sé capaz de conseguir aquello que anhelo.
Una sonrisa le roba protagonismo a una lágrima, y comprendo que he llegado a donde yo quería. Finalmente, puedo decir con orgullo, que he madurado.
En esta línea final, no puedo más que agradecerle a la vida.
2 comentarios:
Para estar bien con alguien es primordial estar bien con uno mismo. Nubarrones siempre hay, lo bueno es que el agua de lluvia es buena para limpiar y dejar ir muchas cosas.
Es cierto Gus, siemrep lo digo y lo sostengo. Igualmente, esta vez no me refería a una desilusión amorosa, sino a un hecho familiar que me cambió la vida y me hizo comprender que no todo es para siempre y hay que aprovechar mientras se esté vivo. Lo escribí unos meses después que de que a mi mamá le descubrieran cáncer y muchos amigos me dejaron sola.
Publicar un comentario