Holissss! (no me maten, vengo a escribir).
Hace 1 mes más o menos, me volví a tatuar. Un corazón en el dedo meñique izquierdo y una frase (FREE YOURSELF) en el pie también izquierdo. Con estos sumamos 12 si no me equivoco. Si, si, 12 tatuajes. Paso a enumerarlos, porque me dieron ganitas:
- el ojo de Horus en la nuca,
- símbolos chinos en la mano derecha,
- símbolo chino en el omóplato izquierdo,
- la patita de mi gata Cambá en el omóplato derecho,
- una estrella en cada hombro,
- una frase en el antebrazo derecho (AUREA MEDIOCRITAS),
- patitas de perro en la muñeca izquierda
- huellas humanas la espalda
- y una cadena de ADN en el tobillo derecho.
A muchas personas, no les gustan. No les gustó el primero, ni el segundo, mucho menos los últimos. Todos absolutamente todos, tienen un significado muuuuuy especial para mi. Nunca me tatué sin pensarlo y repensarlo y meditarlo mil noches seguidas.
El tatuaje ha sido y sigue siendo muy importante en muchísimas culturas mundiales, las diferentes tribus de la Polinesia utilizaban el tatuaje como una ornamentación corporal, sin que por ello éstos pierdan su fuerte sentido comunal.
En Egipto eran sobre todo las mujeres quienes se tatuaban. Se le conferían al tatuaje funciones protectoras y mágicas. El carácter sobrenatural del tatuaje no fue exclusividad de Egipto: muchas culturas le otorgaron este poder a los tatuajes. Los relacionaban mucho con las deidades y con la protección.
En América del Norte, los indígenas utilizaban los tatuajes como parte del ritual de paso. Cuando una persona pasaba de la pubertad a la adultez se la tatuaba con el fin de proteger su alma.
Acá en Argentina, estar tatuado es sinónimo de delincuente, de drogadicto, de malviviente. Los tatuados somos raros. Y si, podría ser. Utilizar nuestro cuerpo como lienzo para aplicarles arte, podría ser considerado "raro". Todos los artistas, desde Van Gogh hasta Pollock fueron considerados raros, pasando también por Monet y Gauguin.
En fin, o en un principio, soy rara, soy artista, estoy tatuada, soy un lienzo, es mi cuerpo. RESPETAME.
Equilibrada y sensata por fuera, visceral e impulsiva por dentro. Diagnosticada como BORDERLINE/BIPOLAR desde los 19 años, he luchado toda mi vida para no parecer más loca de lo que ya estoy. Viviendo durante mucho tiempo con una careta y un disfraz que no me sentaban simplemente para contentar a los demás. Combatiendo mil y un demonios, internos y externos que amenazaban (y aún hoy lo hacen) con terminar con mi existencia. Bienvenidos a esta montaña rusa que es mi vida... Pasen y lean.
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