al norte de la Catalunya.
Blanco pueblo de pescadores,
reino de playas empedradas.
Aire salado
que enamoró a Lorca;
mientras asoma el febo
que retrató Dalí.
Al atardecer
se va cubriendo el horizonte,
y las colinas
comienzas a desaparecer.
El mediterráneo
es un cielo abierto,
reflejando inmenso
la noche estrellada.
La luna plateada
que enamoró a Salvador,
me invita a soñar

No hay comentarios:
Publicar un comentario