Hoy estuve intentando recordar. Todo comenzó con una pelea… Me insultaste, te insulté y sin saber cómo, terminamos compartiendo varias cervezas. Vos tenías 21 y yo 23. No recuerdo bien si mi mano se posó sobre la tuya o fue al revés. Ya no recuerdo si me besaste o te besé. Sólo sé que partimos sin rumbo, sin un plan y terminamos viendo el atardecer demasiado lejos de nuestros compromisos, de nuestras vidas. Nada parecía importar, simplemente el hecho de estar juntos nos alcanzaba. Pero tuvimos que volver, vos a tu estudio y a ella. Yo a mi trabajo y a él.
Decidimos que era mejor terminar, pero la urgencia de sentirnos pudo más y volvimos a escapar.
Con el tiempo nos alejamos y hubo una época en que si cerraba los ojos podía sentir tu aroma, mi cuerpo temblaba al pensar en tus caricias y se estremecía mi corazón al recordar tus besos.
No hace mucho nos volvimos a encontrar. Bendito ese cajero automático que nos devolvió ese brillo en la mirada. Y te busqué, y me encontraste. Vos ya tenías 24 y yo 26. Como aquella vez, no pensé en ella, ni en la casa que ahora compartían. Sólo quería que mi piel estuviese en contacto con la tuya una, dos, tres veces más. Sólo quería tener ese pelo negro entre mis dedos, sólo quería besar esos labios carnosos otra vez. Sólo quería que mi metro sesenta se volviese a encontrar con tu metro ochenta y ver si seguía existiendo esa química que un tiempo atrás nos llevó a hacer locuras. Y no me equivoqué. Existía y sé que todavía existe.
Sin embargo todo eso volvió a terminar. Cómo lamento que se haya enterado… y por mí. En ese momento, pensé que eras vos, Bonito.
Te extraño… Te extraño tanto. Me duele el alma al sentir que te perdí, no solo como amante, sino como amigo. Esa última noche (y digo noche, porque la última vez que nos vimos fue un mediodía) que pasamos juntos, me hiciste entender tantas cosas. Con una sola frase, terminaste con años de sufrimiento y de terapia, y en ese momento te quise tanto!
Ya hace unos meses que perdí toda comunicación con vos, Morocho de ojos negros. Quiero que seas feliz. Yo no te espero, sé que nunca la vas a dejar, y también soy conciente que no duraríamos ni 5 minutos juntos, somos demasiado parecidos.
Necesitaba desahogarme, decirte todo esto, aunque probablemente nunca lo leas.
Una vez me dijiste: “a mi manera, te quiero”. Yo hoy te respondo: “a mi manera, yo también”.
Equilibrada y sensata por fuera, visceral e impulsiva por dentro. Diagnosticada como BORDERLINE/BIPOLAR desde los 19 años, he luchado toda mi vida para no parecer más loca de lo que ya estoy. Viviendo durante mucho tiempo con una careta y un disfraz que no me sentaban simplemente para contentar a los demás. Combatiendo mil y un demonios, internos y externos que amenazaban (y aún hoy lo hacen) con terminar con mi existencia. Bienvenidos a esta montaña rusa que es mi vida... Pasen y lean.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario