jueves, 22 de julio de 2010

Basta de sapos que dicen ser príncipes!

Sos un sapo disfrazado de príncipe, un lobo con piel de cordero, en fin, un mal tipo, un cretino.
Estoy enamorada y siento tanta pena por mi misma que me resulta imposible no llorar. Y es pura y exclusivamente tu culpa.
Quisiera saber porqué el maldito de Cupido no deja de arruinarme la existencia.
No me puedo concentrar, no puedo pensar claramente. Si te veo o te hablo, una sonrisa idiota me delata y sólo aumenta tu ego.
Me confundiste, me engañaste, sabías lo que hacías desde un principio.
En este estado de inconciencia te pregunto: ¿por qué no vas a hacer jueguitos con el corazón de otra?
Me tenés de un lado para otro como una estúpida marioneta, y yo haciéndote señas para que veas que existo como un mimo desquiciado recién salido del neuropsiquiátrico.
Si vos no ganás nada con este juego demencial y yo pierdo la poca cordura que me queda, ¿por qué no sentís un poco de lástima y me dejás simplemente vivir?
Entiendo tu esquema y tu forma de ser, y lo peor de todo, es que me gusta! Maldito masoquismo que me llegó con la madurez.
Ángel negro, volá alto y desaparecé antes que te ate las alas y ya no puedas volar.

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