jueves, 22 de julio de 2010

Hoy amaneciste en mi almohada,
culpable de un sueño imposible y de mi felicidad fugaz.
Sos vos sin serlo,
son tus besos sin ser tu boca,
y es tu voz la que me calma sin escucharla.
Quisiera dormirme y no despertar jamás,
sabiendo que sólo así puedo tenerte,
sentirte y enamorarte.
Porque son mis sueños nuestro escondite
y nuestro único final.

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