Pocas veces he sentido miedo en mi vida. Casualmente todas esas veces no fue por mi, sino por otros. Ninguna de esas veces anteriores duró tanto.
Hace exactamente 8 meses que vivo con miedo. En diciembre reapareció el cáncer de Mamá, en el mismo pulmón herido de la vez anterior. Imposible operar, dijeron los médicos, la capacidad respiratoria no soportaría la cirugía. Primero me enojé, grité y lloré mucho. Más tarde entendí que no había culpables. Lo mejor que pude hacer, por mi vieja y por mi, es aceptarlo, para así poder luchar contra todo.
De a poco y con los días, la vi someterse a las sesiones de quimioterapia. La vi descomponerse, vomitar, adelgazar y perder uno a uno los cabellos. La vi deshidratarse y perder hasta las pestañas.
Mamá fue, y sigue siendo a pesar de todo, pura energía, puro amor. No sé si es la mejor madre del mundo, pero si estoy completamente segura, que es una gran persona, con un corazón taaaan gigante que casi no cabe en su pecho. Tan pero tan grande como para adoptarnos, sin importarle nada ni nadie. Como para meterse en las villas a buscar leche materna, porque yo no podía alimentarme de otra cosa. Si, tengo muchos “hermanos de leche”, a algunos los he llegado a conocer de grande.
Estuvo conmigo en las buenas, en las malas y en las muy pero muy malas jamás me soltó la mano. Parte de mi miedo es no poder estar a su altura cuando ella me necesite, como me necesita ahora. Tengo miedo de no poder ser su sostén cuando más me necesite, cuando ya no pueda sola.
Después de algunas idas y venidas, muchos estudios, varios médicos y algún que otro nervio, hace 72 horas le confirmaron que iba a cirugía. La fecha es el viernes.
El domingo tuvimos esa charla que nadie quisiera jamás tener. Qué pasaba si...? Qué hacer si...? Hay tanta plata, hacé esto, no hagas lo otro.
No soy una nena, ya tengo 30 años, pero no me puedo imaginar la vida sin ella. No me la quiero imaginar. Soy positiva, tengo fuerzas, miro para adelante, pero la realidad es que está jodido. Hay tantas posibilidades a favor como en contra.
Párrafo aparte para él, para vos. Debés quererme mucho para bancarte todo esto sin decir ni AH. Por primera vez en mucho tiempo, no me siento sola. Sé que estás ahí para levantarme cada vez que me caigo y que no vas a permitir por nada que baje los brazos. Sos mi gran contención, mi gran apoyo, mi bastón y la burbuja donde me encierro, me abstraigo de todo y soy feliz.
Viernes. Mediodía. Falta casi nada. A partir de ahora está todo en manos de Él. Y que sea lo que Él quiera...
No hay comentarios:
Publicar un comentario