Ya lo veo venir. Me subí a la montaña rusa y rápidamente voy cuesta abajo luego de un loop alucinante en el que sentí se me iba la vida.
Y tan rápido como llegó, pasó. Respiro hondo, una, dos, tres y hasta cuatro veces. Las lágrimas salen disparadas sin pedir permiso y de a poco voy liberando la angustia que cargo, que se enreda con mis tripas y me provoca tantas náuseas que tengo que correr.
Es posible sentirse así, aún teniendo todo lo que esta puta sociedad recomienda para ser feliz? Quién sabe!
Y mi mente grita, yo yo yo yo yo! Es posible idiota, sobre todo si no funcionás como deberías. Si no sos normal, es posible.
Una vez más maldigo a mi cabeza, a mi mente. Maldigo a mi ansiedad, a mis sentidos. Una vez más me miro en el espejo y no me reconozco. Me busco en esa imagen y no me encuentro. No soy yo.
Entonces me pregunto, quién soy? Dónde me escondo?
Pero mi mente se dispersó y no recuerda, volvió a subirse una vez más a la montaña rusa y ya está arrancando. Ya siento el vértigo. Voy subiendo, despacio, con calma, sabiendo que en cuestión de segundos, minutos, días, voy a caer nuevamente y solamente de mi, dependerá levantarme...
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