lunes, 12 de marzo de 2012

Resumen veinte doce

Casi casi me había olvidado el placer que me provoca escribir. Casi casi había olvidado esta parte tan esencial de mi ser, que me remonta a otras épocas, que me permite soñar y hasta hallar culpables a mis sueños no tan rotos.
Pasó fin de año, y me olvidé de analizar ese último semestre. Quizás estaba muy ocupada, quizás estaba dormida, quizás soñaba con futuras aventuras y olvidé que la vida es aquí y ahora.
Este veinte doce me encontró, literalmente, es la casa de mis suegros, familia adoptiva (cuándo no, yo adoptando gente!), brindando con mis cuñados, con mis nuevos sobrinos y con ese hombre tan increíble que me acompaña hace año y medio. También me encontró, nuevamente, sin trabajo (esta vez fui yo quien cerró esa puerta, para no volverla a abrir jamás, aunque a veces mi ex jefe me visita en mis pesadillas), me encontró dispuesta a los cambios, pintando un departamento, viviendo en otro y buscando una casa donde poder compartir mis futuros días con mis amores, el de dos y los de cuatro patas. Me encontró soñando despierta, planificando, queriendo vivir más que nunca. Me encontró perdonando y amigándome conmigo misma. Sin reproches, sin culpas, sin remordimientos. Me encontró ilusionada, enamorada, viva.
Ojo! No todo es color de rosa, mi amigo. De vez en cuando mi borderline vuelve a asomarse, y es ahí cuando este veinte doce me encuentra llorando sin motivos y quizás algo desmotivada. Pero lo que este año y mi personalidad nunca se imaginaron, es que me iban a encontrar haciéndole frente, sacándoles la lengua y haciéndoles leru leru.
En fin, o en un principio, no sé si crecí, no sé si maduré. Quizás haya encontrado después de 30 años, mi lugar en el mundo. Quizás finalmente, esté aprendiendo a volar.

No hay comentarios: