miércoles, 23 de mayo de 2012

Contradicción

Muchos dicen que escribo muy bien, que debería dedicarme a esto. El problema es que cuando mejor escribo es cuando peor me siento.
La hoja o la pantalla en blanco es mi mejor descarga.
Las personas que mejor me conocen saben que no pido ayuda ni cuento mis problemas. Sino que levante la mano aquel al que alguna vez llamé cuando estaba mal o cuando necesitaba algo.tengo 30 años y no sé lo que es sentarse a una mesa y llorar delante de otra persona. No sé lo que es contarle a otro que tengo miedo, que en mi cabeza dan vuelta ideas que me avergüenzan...
A veces me, durante una conversación me dicen: es de esas amigas que te miran y saben cómo estás, de las que te prestan el hombro para cada lágrima, de las que saben absolutamente todo de vos, viste? Y aunque respondo si como una autómata, me gustaría gritar que no, que NO VI, que NO SENTI, que NO CONOZCO ese tipo de relación.
Yo cuando me siento mal me escondo, me encierro tan pero tan adentro mío que ni las lágrimas me salen...
Pocas veces intenté confiar, abrir mi alma y mostrarla. Todas y cada una de las mismas me estrellé a 200 km por hora contra una pared de hormigón. Y mi autoestima y amor propio terminaron en terapia intensiva. Dicen que es mejor estar solo que mal acompañado. Yo lo comprobé. Y si bien no es sano, en mi caso es preferible ya que no tolero muy bien las desilusiones... Porque cuando alguien no entiende mi enfermedad se aleja. Es más fácil que quedarse peleando al lado mío, que acompañarme en el proceso. Escribo esto y se me vienen miles de nombres a la cabeza. Muchas veces opté por no contar que tengo, pero se alejan igual. En cualquiera de los dos casos, me tildan de loca. Y quizás tengan razón... Es más cómodo decirme así, si total no tengo cura. También están los que la ven fácil, los que dicen que estoy mal porque quiero, porque no hago el esfuerzo. A todos ellos, antes de pedirles que se alejen, les cuento que existe una rama de la medicina que se llama psiquiatría, que estudia este tipo de desórdenes, que no es falta de voluntad, falta de ganas de estar bien. Si así fuese, yo hoy no estaría acá.
Se nota que hace días no tomo la medicación eh? Si estuviesen en mi cabeza se aclararían las ideas. Al menos las mías.
Ahora a ponerse la careta, a sonreírle al mundo, que es bello (porque sé que es bello, aunque yo lo vea gris.)

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