Me sorprende ver que existe gente que creé que el amor está
estrechamente relacionado con lo material, cuando todos sabemos que el amor
afortunadamente, nada tiene que ver con los bienes materiales o las posesiones.
Si bien es cierto que el amor se demuestra con hechos, y no
con palabras, no son estos el hecho de comprar, gastar o regalar. El amor no se
puede comprar, porque el amor que se compra, también se vende al mejor postor.
Amar no es comprar ropa de marca, no es gastar cientos de
pesos en un regalo costoso. Porque cuando el regalo se rompe, queda la nada, el
vacío que se llenó con dinero.
Amar es despertarse 3 horas antes para compartir el
desayuno, es quedarse despierto hasta la madrugada para saber que el otro llegó
bien. Es preguntarle todos los días cómo está, cómo se siente. Amar es
preocuparse y ocuparse.
Es tan posible amar sin haber sido amado jamás, como haber
sido inmensamente amado y no saber amar.
Aquel que espera un amor incondicional invirtiendo dinero,
sólo encontrará incondicionalidad hasta que el mismo se acabe. O hasta que
aparezca amor sincero, verdadero y desinteresado.
Pensar: porque gasto, te amo, es menospreciar al otro. Es convertirlo en un objeto dentro de un mercado de oferta y demanda de amor.
Amar es dar, es brindarse entero sin esperar absolutamente
nada a cambio. Cuando se espera una recompensa, no se ama, se negocia, se
especula.
Cuando se ama en pos de lo material, se termina en
desilusión al ver que el otro desaparece con el tiempo. Porque todo encuentra
su límite cuando aprendemos verdaderamente a amar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario