Por fuera parezco tan sensata, tan tranquila, tan en paz; cuando mi interior se encuentra constantemente en ebullición, visceral, impulsiva, tormentosa, un huracán a punto de tocar suelo.
Me encantan las cosas simples, acostarme en el pasto, cerrar los ojos y que el sol me cargue de energía, reírme, y hacer reír a la gente. Le hablo a los nenes, a los bebés y a los perros. Ayudo, mucho, necesito sentirme útil.
Me gusta cantar y bailar, poner la música a todo volumen y fingir que la escoba es el micrófono y alguno de mis perros es el mejor compañero de baile que pude haber tenido jamás.
Amo mirar películas, en verano con helado, en invierno con mantas y acurrucada para no tener frío (si es con un abrazo mucho mejor). Miro cualquier cosa, lo importante es pasar el rato y compartir. Como cuando uno toma mates, no importa si es dulce o amargo, mientras vaya pasando de mano en mano.
Me emocionan los detalles simples sin motivos aparentes, un chocolate, una flor, un beso en la frente, un te quiero.
Lloro, mucho... Soy extremadamente sensible, y no tiene nada que ver con mi enfermedad, o quizás si, pero sólo un poquito.
Soy bipolar, y no me avergüenza ni me da miedo decirlo. Es lo que soy, es lo que hay, y lo que hay es bueno. Y vale la alegría conocerlo.
Convivo con mis miedos, mis angustias, mis penas, mi depresión, mi disforia, mi taquipsiquia, mi montaña rusa, desde hace ya demasiado tiempo, y saben qué? Aprendimos todos a llevarnos bien. Yo no los jodo, y ellos no me joden a mi. Creo que hasta nos queremos un poquito, porque como dije antes, soy lo que soy, no? Y lo que soy es bueno. Y mi enfermedad es parte de lo que soy, no es todo, pero es parte de mi, entonces cómo no voy a aceptarle y a quererla? Y lo más grandioso de todo, es que pocos o muchos, los que me conocen bien, la aceptan y me quieren de igual manera. Ansiosa, impredecible, verborrágica, ciclotímica. Acá estoy.
En fin o en un principio, he aprendido a aceptarme, a valorarme, a quererme. Y por primera vez en mi vida, estoy dispuesta a abrir mi vida sin caretas, sin intentar cambiar a nadie, sin que intenten cambiarme. Esto es lo que hay. Esto es lo que soy.
Soy bipolar, y no me avergüenza ni me da miedo decirlo. Es lo que soy, es lo que hay, y lo que hay es bueno. Y vale la alegría conocerlo.
Convivo con mis miedos, mis angustias, mis penas, mi depresión, mi disforia, mi taquipsiquia, mi montaña rusa, desde hace ya demasiado tiempo, y saben qué? Aprendimos todos a llevarnos bien. Yo no los jodo, y ellos no me joden a mi. Creo que hasta nos queremos un poquito, porque como dije antes, soy lo que soy, no? Y lo que soy es bueno. Y mi enfermedad es parte de lo que soy, no es todo, pero es parte de mi, entonces cómo no voy a aceptarle y a quererla? Y lo más grandioso de todo, es que pocos o muchos, los que me conocen bien, la aceptan y me quieren de igual manera. Ansiosa, impredecible, verborrágica, ciclotímica. Acá estoy.
En fin o en un principio, he aprendido a aceptarme, a valorarme, a quererme. Y por primera vez en mi vida, estoy dispuesta a abrir mi vida sin caretas, sin intentar cambiar a nadie, sin que intenten cambiarme. Esto es lo que hay. Esto es lo que soy.
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