Intento desesperadamente subir y no encuentro consuelo.
Mis días son cada vez más grises y mi mayor miedo es que pronto sean negros.
Porque puedo lidiar con días azules, morados e incluso intentarlo cuando son grises, pero cuando se transformen en completa oscuridad, el camino ya no tendrá retorno.
Estoy dando manotazos de ahogado, pero me hundo, me ahogo, me muero un poco cada día.
El alma marchitada, desvaneciéndose, intentando ser vista, gastando los últimos cartuchos de esperanza.
En fin, o en un principio, un corazón roto y una mente desequilibrada, intentando encontrar el destello al final del túnel...
No hay comentarios:
Publicar un comentario